Cuántas veces Dios nos ha dado promesas en nuestra vida y cuando vemos pasar el tiempo y que no se han cumplido estas promesas nos desesperamos y comenzamos a buscar realizar la promesa por nuestros propios medios. Creo que a todos nos ha pasado! Es una tendencia natural el desesperarnos cuando vemos que no sucede lo que esperamos, y cuando nos desesperamos pensamos que todas las oportunidades que nos llegan son el cumplimiento de esa promesa. Pero no es así. Cada creyente debe saber que la mayoría de las promesas que Dios nos da no se cumplen inmediatamente porque Dios está más
interesado en formar nuestro carácter que en darnos las cosas que esperamos. Teniendo esto en cuenta es que debemos poner toda nuestra confianza en que El es quien provee en medio de nuestras necesidades y en la espera de sus promesas. No confiar en Él, hace que busquemos donde no hay y lo que no viene de Él, y nada de lo que no viene de Él tiene garantía, porque solo puede tener garantía lo que da el dueño de todas las cosas. Así que mis hermanos, Pensémoslo mejor cuando vemos que se quiere acercar la desesperación. Un verso para memorizar hoy es el Salmo 28:7 que dice:
Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en Él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré.