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Por fin Estados Unidos e Irán han llegado a un acuerdo preliminar para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz. La noticia ha sido saludada con esperanza por la mayoría de la comunidad internacional. Sería deseable que este acuerdo de paz se materialice, pero hay demasiados interrogantes. Los términos del compromiso no están claros.
Habrá que ver cómo se abre el estrecho de Ormuz, cómo se permite a Irán recuperar los activos que tiene congelados en el extranjero, si Estados Unidos va a aportar fondos para la reconstrucción y en qué queda el control del plan nuclear de Teherán.
La parte más espinosa del acuerdo es el Líbano. Teherán asegura que el acuerdo incluye el cese de la ofensiva de Israel sobre el sur del País de los Cedros y la pretensión de Tel Aviv de acabar con Hezbolá por la fuerza. Pero ya algún ministro del Gobierno de Netanyahu ha negado que vayan a aceptarlo. El problema es que Irán no quiere desentenderse de Hezbolá y que Israel no quiere confiar en el gobierno libanés para desarmar a la milicia chiita.
Sería formidable que se acabase la guerra, pero el reto es alcanzar una paz duradera. En cualquier caso, estamos ante un fracaso de Trump. No ha acabado con el régimen iraní, ni con el programa nuclear, ni con el arsenal de Teherán.
Ha causado un importante daño a la economía internacional, ha desestabilizado aún más Oriente Próximo, ha dañado el prestigio de Estados Unidos. Ahora el gran éxito parece volver al acuerdo al que llegó Obama en 2015 sin utilizar la violencia. Pero en el camino, se ha provocado mucho sufrimiento entre muchos inocentes.
By COPEPor fin Estados Unidos e Irán han llegado a un acuerdo preliminar para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz. La noticia ha sido saludada con esperanza por la mayoría de la comunidad internacional. Sería deseable que este acuerdo de paz se materialice, pero hay demasiados interrogantes. Los términos del compromiso no están claros.
Habrá que ver cómo se abre el estrecho de Ormuz, cómo se permite a Irán recuperar los activos que tiene congelados en el extranjero, si Estados Unidos va a aportar fondos para la reconstrucción y en qué queda el control del plan nuclear de Teherán.
La parte más espinosa del acuerdo es el Líbano. Teherán asegura que el acuerdo incluye el cese de la ofensiva de Israel sobre el sur del País de los Cedros y la pretensión de Tel Aviv de acabar con Hezbolá por la fuerza. Pero ya algún ministro del Gobierno de Netanyahu ha negado que vayan a aceptarlo. El problema es que Irán no quiere desentenderse de Hezbolá y que Israel no quiere confiar en el gobierno libanés para desarmar a la milicia chiita.
Sería formidable que se acabase la guerra, pero el reto es alcanzar una paz duradera. En cualquier caso, estamos ante un fracaso de Trump. No ha acabado con el régimen iraní, ni con el programa nuclear, ni con el arsenal de Teherán.
Ha causado un importante daño a la economía internacional, ha desestabilizado aún más Oriente Próximo, ha dañado el prestigio de Estados Unidos. Ahora el gran éxito parece volver al acuerdo al que llegó Obama en 2015 sin utilizar la violencia. Pero en el camino, se ha provocado mucho sufrimiento entre muchos inocentes.