El Espíritu Santo es quien convence de pecado, de justicia y de juicio; nos da el entendimiento espiritual necesario para entender la Palabra de Dios revelada en la Biblia. También es quien retiene la maldad en la Tierra, sin quien esta sería totalmente desatada y sin control, como sucederá cuando El Señor venga a buscar a su Iglesia y la lleve con él, juntamente con su Espíritu.