Un hombre le pidió al Señor aprender a ser paciente y fue que a través de la prueba, sufrimiento, dolor, enfermedad, escaces, necesidad es cuando se pone a prueba nuestra fe.
Cuando no hay nubes ni una tormeta podemos confiar en Dios, pero cuando hay conflicto, enfermedad, dificultades económicas, crisis y mi fe es probada es cuando nos entra la duda.
La paciencia es la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarnos y el salmista lo muestra cuando dice:
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar;
También tenemos el ejemplo de paciencia de Job cuando a pesar de todas las circunstancias adversas siguió confiando en Dios, no se alteró ni desesperó, no maldijo ni se enojó con Dios, aguantó la adversidad confiando en que Dios tiene un propósito.
¿Queremos desarrollar la paciencia o mejor no?
El apóstol Pablo en Romanos 5:3-4 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia y la paciencia, prueba y la prueba esperanza y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Después de lo que vivió Job pudo haber perdido la esperanza pero se vió fortalecido.
Tengan paciencia en las dificultades y sean constantes en la oración y seremos fortalecidos en la fe.
La paciencia es un fruto del Espíritu Santo, aprendamos a ser pacientes con nuestra familia, con nuestros hermanos, con todos porque Dios ha sido paciente con nosotros.