En la fiesta del Pentecostés, los cristianos recuerdan y celebran la llegada del Espíritu Santo, quien transforma nuestros corazones y nos conecta con Dios y una espiritualidad más sana. A diferencia de la espiritualidad moderna o de algunas religiones, los creyentes en Jesucristo somos seres espirituales porque hemos recibido al Espíritu de Dios quien nos trae a la fe, nos ilumina con sus dones, nos congrega, y nos lleva a vivir una vida de arrepentimiento y gracia.