Comer juntos es un privilegio y un regalo valiosísimo de parte de nuestro Dios, el Señor Jesús lo tomó tan importante que antes de ser arrestado reunió a todos sus discípulos, compartió el pan con ellos y habló de sus planes. Asimismo en el capítulo 17 del libro de proverbios inicia en el versículo uno hablándonos de la forma como debemos reunirnos cuando se trata de compartir los alimentos. El Señor nos dice que: mejor es un bocado seco, y en paz, Qué casa de contiendas llena de provisiones. No desaproveche esa oportunidad de tener a la familia junta, de reunirse charlar, reírse y hacer memorias inolvidables. No utilice el tiempo de comer para pelear, ofenderse o tratar de resolver problemas. No es el momento, es el momento de disfrutar