Muchas veces cuando hacemos nuestras metas, nuestros planes para el próximo año, nos vemos egoístamente pensando solamente en nosotras, cuando a nuestro alrededor tenemos un mundo lleno no sólo de pecado, sino de almas con un destino al infierno; Dios nos ha dado el privilegio de compartir su mensaje y no tenemos mucho tiempo para hacerlo, ese sería el propósito más importante para este año, el que nos traería más gozo y el que cambiaría el destino del alma de aquellos que no conocen a Dios. Ojalá que lo queramos tomar en cuenta. 2 Pedro 3:9
(Reina-Valera 1960) El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.