El deseo principal de cualquier mujer es el ser tratada como una verdadera reina. Con respeto, ternura, consideración, amor, cuidado, ayuda etc. se ha preguntado por qué no somos tratadas así? Algo bueno de pensar sería dos. Cómo tratamos a nuestro esposo? Le doy el respeto que se merece, le hablo correctamente, escucho sus consejos, respeto sus decisiones? si nos damos cuenta muchas veces nuestro esposo no es tratado como Dios lo ha estipulado; pero si empezamos a cambiar nuestra forma de hablarle de comportarnos y de tratarlo podemos empezar a sentirnos tratadas de una manera diferente que nos haga sentirnos como unas verdaderas reinas Ester 4:16-16 5:1-3