¿Dónde está la plata de la corrupción k?
Recomiendo que lean con urgencia la nota que subió ayer el periodista Daniel Santa Cruz, en la web de La Nación. Se titula la fiebre del oro kirchnerista. Cita textuales del libro “La década enterrada”, del diputado nacional Alvaro De Lamadrid, publicado en 2016. De Lamadrid cuenta allí: “de pronto Fabián Gutiérrez tenía 32 propiedades, dos concesionarias en Río Gallegos y en San Isidro y hasta compró el Hotel Comercio y Propiedades en Tres Lagos y El Chaltén. Sus propios compañeros lo tenían observado para saber dónde escondía el dinero”. Si, como anticipan algunos, el asesinato del exsecretario privado de Néstor primero y de Cristina Fernández no fue para que dijera donde tenía escondida la plata y solo debe ser considerado un crimen pasional ¿Para que se necesitaba la colaboración de tantas personas? Al excontador del matrimonio Kirchner, Victor Manzanares, le reforzaron la custodia. Está aterrado. Y no, precisamente, porque tema al escarmiento que le podrían dar después de declarar como arrepentido en la causa de los cuadernos de la corrupción o del lavado de dinero por los 130 millones de dólares sucios del exsecretario privado de Kirchner, el fallecido Daniel Muñoz. No. Manzanares tiene miedo que un día le pase lo mismo que le pasó a Roberto Sosa, otro exsecretario de Néstor y Cristina. A Sosa, según la agencia OPI Santa Cruz, lo secuestraron dos militantes del frente para la Victoria y Kolina. Lo sacaron de su domicilio y lo golpearon una y otra vez. Querían que revelara donde estaba el dinero de parte de lo que manzanares llama los tesoros k. Manzanares dice que salvó su vida de milagro. La sobreactuación del Presidente y de la vicepresidenta por el comunicado de Juntos por el Cambio no debería servir para desviar la atención sobre lo verdaderamente importante: la investigación a fondo sobre los hechos de corrupción que atravesaron la década kirchnerista. Por eso es tan importante impedir ahora que Cristina, Hugo Moyano, Cristóbal López y otros no armen causas para garantizar su impunidad futura.