El 2020 será recordado como el año más sangriento desde que hay registro en México. Actualmente este miserable puesto le pertenece al 2019. Siete meses después de que el gobierno de México pactara con el cartel de Sinaloa la liberación de Ovidio Guzman, hijo de “El Chapo” Guzman y uno de los líderes más sanguinarios de este grupo delictivo, la violencia está peor que nunca.