Se nos va de ojo que la inflación de imágenes que recibimos a diario nos insensibiliza, desdibuja los hechos, su importancia y el tiempo en el que se producen.
Fenómeno que el sociólogo y discípulo de McLuhan, Neil Postman, definió como un estado de flujo que nos adormece y reduce la vida política y social a una mera secuencia de imágenes sin fin, que nos convierte en meros espectadores y a los hechos públicos en espectáculo de variedades.
Convertidos en meros espectadores de una avalancha de contenidos visuales, su valor informativo queda reducido al impacto visual que producen que adormece el pensamiento crítico, porque dificulta la capacidad para discernir su sentido y objetivo de aquello de lo que vemos y su efecto social. Saturación de imágenes que detiene la mente en el impacto visual, que obstaculiza el pensamiento y la reflexión. ¡Que no se te vaya de ojo!