La vida está llena de sorpresas. A veces, planificamos nuestro día con precisión, pero en un instante, todo cambia. En esos momentos inesperados, Dios nos recuerda que Él tiene el control y que sus planes son más altos que los nuestros.
La Biblia nos muestra muchas historias en las que Dios sorprende a su pueblo. Pensemos en Moisés: un hombre común que se encontró con Dios en una zarza ardiente y fue llamado a liberar a Israel. O en María, una joven sencilla que recibió el mayor anuncio de todos los tiempos: ser la madre del Salvador.