Hoy se exigen estándares que fueron beneficiosos, pero que con la masificación de las tecnologías, inteligencia artificial, comodidad, han producido efectos adversos. El reino de Dios consiste en el gozo, no en posesiones, materialismo económico, ni en cumplir estándares perfeccionistas, jerárquicos, inmediatez que endiosan el resultado. La productividad no debe ser un ídolo para el cristiano.
Emprende, consolida tu economía, estudia, realízate, pero no con la exigencia perfeccionista de la meritocracia sin ética, sino por la gracia de Dios, anteponiendo los estándares cristianos. Seamos empáticos.
Paz del Señor.
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