Un modelo de uno que estaba bajo la economía de Dios
En 1:13-17 vemos el modelo de uno que estaba bajo la economía de Dios.
a. El primero entre los pecadores
Pablo declara que él era el primero entre los pecadores (vs. 15-16). Él había blasfemado contra Dios, había perseguido a los hombres y había sido una persona injuriadora y destructiva con relación a la iglesia. En el versículo 13, él declara respecto de sí mismo: “Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas me fue concedida misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad”. Un blasfemo es uno que habla en contra de Dios, y un perseguidor es uno que actúa contra el hombre. Saulo de Tarso no blasfemaría contra Dios, puesto que era un fariseo estricto (Hch. 22:3; Fil. 3:4-5); sin embargo, él había hablado mal del Señor Jesús. Aquí él confiesa que aquello era blasfemia. Esto indica que él creía en la deidad de Cristo.
Saulo de Tarso perseguía a la iglesia de una manera injuriosa y destructiva (Hch. 22:4; Gá. 1:13, 23), tal como los judíos injuriosos perseguían al Señor Jesús.
Pablo además declara que había actuado por ignorancia y en incredulidad. Ser ignorante equivale a estar en tinieblas, y la incredulidad proviene de la ceguera. Saulo de Tarso estaba en tinieblas y actuaba ciegamente cuando se oponía a la economía neotestamentaria de Dios.
b. Le fue concedida misericordia
En el versículo 13 Pablo testifica que le fue concedida misericordia. A Saulo, un blasfemo y perseguidor, primero se le concedió misericordia, y después recibió gracia (v. 14). El brazo de la misericordia es más largo que el de la gracia y, por ende, alcanza al indigno. Puesto que Pablo era uno que blasfemaba contra Dios y perseguía a los hombres, fue la misericordia de Dios, y no Su gracia, la que lo alcanzó.
c. Sobreabunda la gracia del Señor
El versículo 14 añade: “Y la gracia de nuestro Señor sobreabundó con la fe y el amor que están en Cristo Jesús”. La gracia del Señor, la cual viene después de la misericordia de Dios, visitó a Saulo de Tarso y no sólo abundó, sino que sobreabundó en él con la fe y el amor que están en Cristo. La fe y el amor son productos de la gracia del Señor. La misericordia y la gracia vienen a nosotros de parte del Señor; la fe y el amor vuelven al Señor desde nosotros. Ésta es la circulación espiritual que ocurre entre el Señor y nosotros. Por medio de la fe recibimos al Señor (Jn. 1:12), y por medio del amor disfrutamos al Señor a quien hemos recibido (Jn. 14:21, 23; 21:15-17).
d. Salvo por Cristo Jesús
En el versículo 15 Pablo declara: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. Cristo vino al mundo por medio de la encarnación para ser nuestro Salvador (Jn. 1:14). Él era el Dios que se encarnó como hombre para salvarnos al morir y resucitar en Su cuerpo humano. En una iglesia local, esto debe ser anunciado constantemente como evangelio, es decir, como las buenas nuevas.
e. Cree en Cristo para vida eterna
En el versículo 16 Pablo habla de creer en Cristo para vida eterna. La vida increada de Dios es el máximo don y la bendición más alta dada por Dios a aquellos que creen en Cristo.
f. Para mostrar toda la longanimidad de Cristo
y ser un modelo para todos los creyentes
En el versículo 16 Pablo declara: “Pero por esto me fue concedida misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda Su longanimidad, y quedara yo como modelo para los que habrían de creer en El para vida eterna”. Saulo de Tarso, el primero entre los pecadores, llegó a ser un modelo para los pecadores, lo cual muestra que éstos pueden recibir la visitación de la misericordia de Dios y ser salvos por la gracia del Señor.