Acolitos del terror:
Algunas noches no terminan cuando sale el sol.
Algunas personas no regresan cuando parecen despertar.
En este episodio, una mujer se adentra en un bosque cualquiera tras una jornada cualquiera… y algo tan simple como detenerse se convierte en una condena. No hay persecuciones. No hay gritos. Solo una suspensión lenta, física, inevitable.
Porque el tiempo no siempre avanza para todos.
Y cuando vuelve a hacerlo… puede que ya no quede nada a lo que regresar.