Jesús continúa llamando hombres y mujeres de todas edades y condiciones para que se unan al grupo de apóstoles, al grupo de hermanos y hermanas que, infatigablemente, anuncian por doquier la buena nueva del Evangelio. No siempre es fácil, pues, por un lado nos encontramos con la fragilidad de la naturaleza humana, y con ello, la pereza, el desinterés, la pena, la falta de preparación y, por otro lado, con la dificultad propia de presentar a los demás un mensaje que, a simple vista, parece traer solo más problemas y restricciones a la vida.
Sin embargo, si nosotros le respondemos con generosidad, como lo hizo san Lucas y muchísimos hermanos y hermanas a lo largo de la historia, lograremos establecer el reino y, con ello, llegará la paz y la armonía a nuestra casa, a nuestra sociedad, a nuestro mundo. No dejemos a Jesús trabajar solo, únete hoy a su equipo de evangelizadores, te lo aseguro: No te vas a arrepentir.
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