Una de las verdades que la Sagrada Escritura nos ha revelado, es que esta vida no es para siempre, sino que es simplemente la antesala de la vida definitiva que viviremos eternamente en el cielo.
Es por ello que esta lectura nos hace ver que todo cuanto existe de bello, llegará un tiempo en que será transformado, que Dios como Señor de la historia va construyendo el Reino definitivo en el cual él, como rey eterno y todopoderoso, gobernará. Nosotros sabemos que este Rey es Cristo y por ello, si queremos vivir en el Reino, debemos someter toda nuestra persona y toda nuestra vida a él, de manera que el Señor tenga realmente control en ella.
Acepta a Jesús como Rey de tu vida y deja que él transforme toda tu existencia y la convierta en parte del Reino que no termina jamás.
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