Leyendo este pasaje cabría pensar, ¿Qué dios ha querido jamás "compartir" su gloria y hacer al ser humano semejante a él? Esta es verdaderamente la locura de DIOS. Con cuánta razón dice el salmo 8 citado en este texto "¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder?". Lo fantástico es que esto ya es una realidad en todos los bautizados, pues, por medio del bautismo, Dios nos ha hecho renacer y nos ha convertido en hermanos de Cristo, coherederos de su gloria, y se siente honrado en llamarnos hermanos.
A veces estamos tan acostumbrados a escuchar que Jesús es nuestro hermano y que Dios es nuestro Padre, que no caemos en cuenta de lo que esto significa. Pensemos por un momento que fuéramos hermanos de Steve Jobs, o que nuestro padre fuera el inventor de la medicina que cura la enfermedad más tremenda. ¿No es cierto que lo proclamaríamos al mundo entero, sintiéndonos muy, pero muy, orgullosos de ser familia de ellos?
Pues, ésto es una fantasía, lo otro es una verdad que supera cualquier otro parentesco: somos hermanos de Cristo llamados a compartir su gloria. ¿No valdría la pena empezarnos a ser conscientes de este parentesco y a sentirnos muy, pero muy orgullosos de ser llamados "cristianos", hermanos de Cristo e hijos de Dios?
Support the show