Mucha gente tiene la idea de que el cristianismo es una doctrina de la negación, de la restricción y esto los desanima a participar activamente de ella. Sin embargo, esto es falso, al contrario, es la religión del amor, del "sí" total, de la apertura a la libertad. Los mandamientos, como nos lo dice hoy san Juan, "son pesados" porque en ellos descubrimos, no una medida restrictiva, sino una protección para nuestra felicidad.
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