Hoy reflexionamos sobre una afirmación central de la fe cristiana que, paradójicamente, muchas veces se diluye en discursos abstractos: Dios se dio a conocer en una persona concreta, con rostro, historia y carne.
En su catequesis sobre Dei Verbum, el papa León XIV dejó una idea contundente: la fe cristiana no nació de teorías ni de conceptos bien formulados, sino de un encuentro. Y ese encuentro tuvo un nombre, una voz, gestos visibles y una vida entregada. Jesucristo no explicó a Dios; lo mostró.