1 de enero de 2026
Dejemos que nuestra fe transforme nuestra mirada, reconociendo su presencia en nuestras vidas, por sencillas o difíciles que sean, y comencemos el año alabando a Dios, como aquellos pastores lo hicieron después de haber reconocido a su salvador.
María, Madre de Dios y Madre nuestra, ayúdanos a creer para reconocer a tu hijo en nuestras vidas.
El Señor los proteja y los bendiga con su paz,
Mons. Héctor M. Pérez V.