12 de octubre de 2025
Dios nos ama siempre, pero ese amor solo penetra nuestro corazón cuando alcanzamos a reconocerlo y agradecerlo. A la misa le llamamos “Eucaristía”, que significa acción de gracias; por eso es el centro de nuestra fe, pues en la misa “agradecemos a Dios su inmenso amor” y al hacerlo, nuestra fe y nuestro amor crecen.
Caminemos buscando las oportunidades de dar gracias, y dejando los reclamos para después. Gracias a Dios por su inmensa bondad, gracias a quienes me rodean que me aman, gracias a quien con el gesto más sencillo me hace presente el amor de Dios.
Por tu Pueblo, para tu Gloria, siempre tuyo Señor.
Mons. Héctor M. Pérez V.