La evolución tecnológica en las organizaciones no solo transformó los procesos de producción de los bienes y servicios, sino también la forma de organización de trabajo. Hace muchos años la infraestructura física y tecnológica de una empresa requería de una inversión alta al momento de construir una empresa. Por lo tanto, muy pocos podían iniciar la instalación de una organización sin tener que acceder a créditos muy altos o conseguir patrocinadores con un capital muy grande.