Éste es un documento extraordinario.
Es un mensaje de Dios, y en él, Dios sugiere una revolución social, sexual, educativa, política, económica y
teológica en este planeta como nunca la hemos visto, y rara vez la imaginamos.
Esta sugerencia se hace en el contexto de nuestros propios deseos manifestados como habitantes del planeta.
Hemos dicho que elegimos crear una mejor vida para todos, elevar nuestra consciencia, buscar un mundo más
nuevo. Dios no nos condenará, no importa cual sea nuestra elección, pero si elegimos la que sugiere, Él está
dispuesto a mostrarnos el camino. Sin embargo, no nos obligará a aceptar Sus sugerencias. Ni ahora, ni nunca.
Encuentro las palabras de este libro cautivadoras, inquietantes, desafiantes y ennoblecedoras a la vez. Son
cautivadoras por cuanto me quitan el aliento con la esfera de acción y la envergadura de su alcance. Son
inquietantes en cuanto me muestran a mí mismo - y a la raza humana - en una forma que es muy perturbadora.
Son desafiantes por que me fijan un reto como nadie ni nada lo ha hecho antes. El reto de ser mejor, el reto de
ser la Fuente de un mundo en el cual el enojo, los celos mezquinos, la disfunción sexual, la injusticia
económica, las bufonadas educativas, la desigualdad social y los secretos políticos, las artimañas y los juegos
de poder ya no vuelvan a ser parte de la experiencia humana. Son ennoblecedoras por cuanto ofrecen la
esperanza de que todo esto sea posible.
¿Podemos realmente construir un mundo más evolucionado? Dios considera que sí, y todo lo que se requiere
de nosotros es que en verdad elijamos hacerlo.
Este libro es un diálogo real con Dios. Es el segundo de una serie de tres volúmenes que captan una
conversación con la Deidad que se ha prolongado por más de cinco años y continua hasta el día de hoy.
Es factible que ustedes crean que este material no proviene realmente de Dios, pero no es necesario que se
convenzan de lo contrario. Para mí, lo único importante es si el material mismo tiene algún valor, induce a
alguna iluminación, produce un despertar, enciende cualquier deseo renovado, o promueve algún cambio
fructífero en nuestra vida cotidiana en la Tierra. Dios lo sabe, algo tiene que cambiar. No podemos seguir como
hasta ahora.