Hay una grieta en el espejo que empieza en la punta de la nariz y se extiende hasta el alma.
Dorian Gray vendió su alma para que un cuadro envejeciera por él. Hoy, millones hacen ese trato cada mañana al desbloquear la pantalla.
En este episodio, perseguimos a la belleza como quien persigue a un gato blanco en un callejón sin salida.
Viajamos desde la reconstrucción sagrada de rostros en tiempos remotos hasta la moderna "dismorfia de Snapchat", esa extraña fiebre que nos hace querer ser píxeles en lugar de carne.
Es una historia sobre el miedo a ser ordinario en un mundo de dioses artificiales. ¿Somos nosotros los que miramos al espejo, o es el espejo el que nos sueña a nosotros?
Bienvenidos.