¿Por qué combaten los hombres por su servidumbre
como si se tratase de su salvación?»
El sistema capitalista actual no se sostiene únicamente de relaciones económicas; está fuertemente apoyado en la producción de subjetividad: así como se fabrican productos para el consumo en el mercado, los afectos y los deseos son producidos en masa. La producción de subjetividad es la materia prima de toda y cualquier producción; es decir, el capitalismo actual no se sostiene sin un trabajo simultáneo de modelización de los deseos y de producción económica (condiciones laborales precarias, relaciones de patronazgo, etc.).
En efecto «no basta con decir: han sido engañados, las masas han sido engañadas. No es un problema ideológico, de desconocimiento y de ilusión, es un problema de deseo, y el deseo forma parte de la infraestructura»*. Este mecanismo capitalista no se conforma con reprimir y dominar: hace que las mismas represión y dominación sean deseadas.
Si esto es así, ¿se puede seguir sosteniendo que desear la servidumbre, tolerar las condiciones laborales que rozan con la esclavitud, son actos de voluntad libre y soberana?