Jesús contó una parábola en donde se nos muestra dónde están las verdaderas intenciones del ser humano. Muchas veces nos acercamos a Dios para ser reconocidos y sentirnos diferentes, en otras ocasiones simplemente nos alejamos. del amor de Dios porque las cosas terrenales nos agradan y entonces nos sentimos inmerecedores del amor de Nuestro Señor.