1 Timoteo 2:1-2 NVI Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, por los reyes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida devota y digna.
La cultura contemporánea, donde cada quien piensa solo en su beneficio, bienestar, su propio bien sin pensar realmente en los demás. En algunos esto ha afectado la perspectiva de la oración de manera antropocéntrica y egocéntrica, pensamos que es solo pedir o que solo se trata de nosotros.
En cambio, cuando decidimos interceder y lo hacemos realmente estamos imitando a Jesús y no solo esto, sino que estamos invocando SU poder, el poder de Dios que pude levantar
muertos, sanar enfermos, transformar vidas y atraer a El mismo al corazón mas difícil.