Desde el albor de los tiempos, el sol ha salido y se ha puesto todos los días. Te imaginas cuántos amaneceres y atardeceres a pintado Dios desde entonces? Sin embargo, nunca ha habido dos atardeceres exactamente iguales, ni los habrá jamás. Por eso nunca dudes del gran amor que tengo por ti, mi amor nunca se agotará por ti, Dios.