Muchas veces corremos de un lado para otro aún en nuestras casas sintiéndonos ocupadas, productivas; sin embargo, en ese ajetreo, hay que considerar algo y es que lugar le estoy dando a Dios en mi vida, en mi agenda y en mis actividades? Decimos que si le damos tiempo a Dios, pero en la práctica por nuestra manera de hacer las cosas (con carga, cansancio, pereza, estrés) estamos negando que El esté al control por nuestras conductas muchas veces.