Cuando Dios nos creó nos hizo a su imagen y semejanza (Génesis 1:31), y de acuerdo con lo que Él dice que somos, podemos declarar que seguramente Dios hizo un buen trabajo al crearnos. La humildad no es odiarse a uno mismo. A veces podemos confundir las dos cosas, especialmente si crecimos en hogares donde el amor no se daba libremente, pero Dios ha declarado a través de Su amor por nosotras que somos realmente dignas de ser amadas.
Marcos 12:30-31 dice: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’. No hay otro mandamiento más importante que estos”.