Probablemente muchos de nosotros, también, hemos vivido situaciones difíciles en nuestra vida, días de dolor, de angustia, y posiblemente en este momento estemos pasando por tiempos así, en los cuales parecería que no hay esperanza, que ya no se puede hacer nada. Sin embargo, a través de la historia de David en 1 Samuel 30 aprendemos dos grandes lecciones.