Señor Feijoo, ¿va a abandonar de una vez su política de guiños a Sánchez y de menosprecio a VOX o va a seguir usted interpretando el papel de violinista del Titanic? Ese que se empeña en seguir tocando mientras el barco se hunde, en lugar de echar una mano donde se pueda para evitar que se hunda el barco, o, al menos, salvar al mayor número de pasajeros. Mucho me temo, y espero equivocarme, que el violín seguirá sonando en Genova, ya saben, la naturaleza del escorpión.