Aquel amanecer de noviembre de 2005 se le ha hecho perpetuo a la enfermera espirituana Osmaida Amador Herrera. Recuerda al Fidel padre despidiendo al Contingente Henry Reeve que partía hacia Pakistán para socorrer a las víctimas del terremoto ocurrido en ese país. Con mil consejos sabios se fueron entonces en sus mochilas de valientes.
El Fidel profundamente humano estuvo en la piel de los médicos y paramédicos que despidió esa y otras noches rumbo a Pakistán.