En la Fiesta del Bautismo de Jesús, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a vivir un cristianismo maduro, dejándonos inspirar por la oración y el encuentro íntimo con el Señor para tomar las mejores decisiones y no vivir con «cielos cerrados». El prelado dijo que empecinarnos en nuestros intereses y egoísmos, nos encierra a una vida de privilegiados que deciden y actúan de espaldas al pueblo: «Jesús se pone en la fila de los pecadores, del pueblo sencillo, para no aparecer como un privilegiado, sino como un servidor; una cosa que todo creyente, y mucho más, todo dirigente creyente, sacerdote, debe hacer y corregir si es que está desviado de ese camino… ¡Nada privilegios! Los católicos somos servidores sin privilegios, no impositores, somos suscitadores del amor de Dios en la historia».