Cada día tengo más claro que lo único que merece la pena es la paz mental.
Pero nos enganchamos a revivir mentalmente escenarios que nunca suceden.
Proyectando grandes catástrofes, traiciones y peligros inminentes, en el cine de nuestra mente.
Y sufrimos... porque sobrepensar, digan lo que digan, duele.
Y lo sé... no es que quieras obsesionarte con algo o con alguien, pero no puedes evitar pensar que esto o lo otro saldrá mal, porque las cosas ya te han salido mal demasiadas veces.
Y las matemáticas no están del lado de tu esperanza.
Y sí, ya sé...
Te dices a ti mismo «No necesito grandes lujos para ser feliz. Sólo necesito vivir en paz».
Pero esa paz es el mayor de los lujos. (Léelo de nuevo)