Mientras el sistema de Ahau se alejaba de la oscuridad, la luz se empezó a hacer visible y esto se manifestó en la realidad conocida. A este período se le llamó el siglo de las luces. La luz eléctrica comenzó a brillar en la ciudad Luz y se ramificó por el mundo, distintas ferias mundiales se hicieron, pero no solo la luz era externa, también se volvió interna. "Dios ha Muerto", la gran proclama de Nietzsche, otros más como Rudolph Steiner quienes fueron en busca de conocimiento a las tierras de Araragat. De ellas volvieron con el arte de la meditación y luz en el interior.