La escritora Flannery O'Connor destapa el depósito de la pestilencia humana. Y lo hace no para que huyamos de ella, sino para atraer nuestra atención hacia el mundo que describe. Sí, hay crueldad, abandono moral, crímenes y mutilaciones, pero sobre esa enorme degradación humana brilla, aquí y allá una luz de redención y esperanza. Su estilo narrativo es directo, limpio y siempre mordaz, enseña que, incluso en las historias más truculentas, hay espacio para la compasión y el amor.