Hay gente más inteligente, con mejor aspecto físico, incluso con "más suerte" que nosotros. Pero también hay gente menos inteligente, con peor aspecto físico e incluso con "menos suerte" que nosotros. Lamentarnos por eso es una práctica inútil, aunque hay gente que vive de lamentarse de eso: los fracasados de siempre.