Los extremistas pidieron cuarentenas absolutas, avalados en la profecía de catástrofe que hizo la OMS. Hoy, nadie se hace cargo: cesantes, personas que murieron solas, empresas que cerraron, niños aislados, todo porque la ultra izquierda sacó partido del miedo, y el Gobierno no tuvo el coraje de hacer el trabajo de investigar y proteger, de manera sensata, a su población.