En plena dictadura , en la primera mitad de los 80 , se instala en Santiago Librería Lila, un espacio feminista para ver libros, conversar con su dueña y preguntarle si no la habían allanado o reprimido o qué pasaba en ese ámbito. Un espacio donde encontrar a otras compañeras, o preguntar por algunas, la sorpresa de saber que una se había ido al sur o que el exilio la tenía en tal o cual parte. No fue solo una librería sino un espacio de confianza muy valorado, el que incluso destaca la teórica y activista, Julieta Kirkwood, por la relevancia que tuvo. Vamos a la memoria, acompáñame junto a Jimena Pizarro, librera.