Rescatamos un programa de 2013 en el que hablábamos de La semilla del diablo con motivo de su 45 aniversario.
Pocas películas han generado tanto ruido paranormal como La semilla del diablo (1968). Roman Polanski adaptó la novela de Ira Levin con una fidelidad casi obsesiva, y el resultado fue una de las cintas de terror más influyentes del siglo XX. Pero lo que la ha convertido en leyenda no es solo lo que pasa en pantalla, sino lo que pasó alrededor.
Empezamos por el edificio: el rodaje se hizo en el Dakota de Nueva York, el mismo edificio donde años después asesinarían a John Lennon. Seguimos por la productora, William Castle, que aseguró haber sufrido pesadillas y una infección real durante la producción, algo que él mismo interpretó como una maldición. Y llegamos al episodio que convirtió el mito en tragedia: apenas un año después del estreno, Sharon Tate —esposa de Polanski, embarazada de ocho meses y medio, igual que Rosemary en la película— fue asesinada por la Familia Manson, un grupo que había coqueteado con el ocultismo igual que la trama de la cinta.
A eso se suma el propio tono de la película: la ambigüedad deliberada sobre si Rosemary está siendo víctima de una conspiración satánica real o de una crisis de salud mental no diagnosticada, algo que sigue dividiendo a la crítica más de cinco décadas después.
En este episodio repasamos esas coincidencias, separamos lo documentado de lo especulativo, y analizamos por qué esta película sigue funcionando como un imán de teorías incluso cincuenta años después de su estreno.