Con harta frecuencia se quejan nuestros estudiantes de que no pueden hacer comprender las enseñanzas
Rosacruces a sus allegados o parientes. Una demostración fácil de comprender se me ocurrió el otro día
mirando la caja de herramientas de Mount Ecelesia.
En ella había un buen número de llaves inglesas, grandes algunas, más pequeñas otras, apropiada cada una
para ajustarse a un tornillo o tuerca determinada; había unas cuantas, también, que podían ajustarse a varias
medidas. Se me ocurrió entonces al ver estas últimas que una llave de esta clase muy pequeña puede ser,
algunas veces, de mucha más utilidad que otra de mayores dimensiones; todo depende de la medida de la
tuerca. Para una tuerca pequeña se necesita una llave pequeña y una grande para una tuerca grande también.
De igual modo, al encontrarnos en el mundo con otros individuos, debemos medirles atentamente y ver lo
que requieren. Muchos de nosotros han estudiado a fondo las enseñanzas de los Misterios y han adquirido un
profundo conocimiento de estas materias. Podemos compararnos a las llaves inglesas grandes perfectamente
inútiles para dar vuelta a los tornillos pequeños, es decir, a los ignorantes que no han experimentado en lo
más mínimo, este conocimiento. En tales casos no debemos lanzar al viento nuestro profundo conocimiento,
hablando por encima de las cabezas del auditorio, sino que debemos procurar de descender a su nivel y
explicar las cosas de la misma manera elemental como nos fueron explicadas al principio a nosotros.
En otras palabras, debemos ser ajustables, como algunas de las llaves de la caja de herramientas.