¿Quieres aprender a escuchar la voz de Dios y reconocer Su dirección? La oración no es solamente hablar con Dios; también es aquietar el corazón, abrir Su Palabra y responder con obediencia.
En este mensaje basado en 1 Samuel 3, acompañamos a Samuel mientras aprende a reconocer la voz del Señor. Aunque escuchó el llamado de Dios, al principio no supo identificarlo. Su historia nos recuerda que el discernimiento espiritual se desarrolla mediante la Escritura, el silencio, la obediencia y la comunidad de fe.
Descubriremos cómo hacer silencio delante de Dios, derramar nuestro corazón con honestidad, mantener una conversación continua con Él y reorganizar todo aquello que impide nuestra comunión. También aprenderemos a distinguir entre nuestros propios deseos, las mentiras del enemigo y la dirección del Espíritu Santo.
Dios habla principalmente por medio de Su Palabra y nunca nos guiará en contra de ella. La verdadera evidencia de que hemos escuchado Su voz no es solamente una emoción o una experiencia extraordinaria, sino nuestra disposición para obedecer.
Cuando Dios parezca guardar silencio, permanece fiel a lo que ya ha dicho. Sigue amando, perdonando, sirviendo y caminando en obediencia. La voz que aprendemos a escuchar en secreto se convierte en la dirección que necesitamos en público.
“Habla, Señor, porque Tu siervo escucha”.
Textos principales: 1 Samuel 3:1–21, 1 Timoteo 2:1 y 1 Tesalonicenses 5:17.
Serie: Toda Clase de Oración — Semana 2
Tema: Comunión con Dios: hablar y escuchar
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