Se nos va de ojo que el miedo paraliza el pensamiento sustituido por la angustia, que siempre genera incertidumbre e inseguridad sobre el presente y el futuro.
Exacerbar el miedo es una vieja artimaña para controlar y dirigir a las masas, hiperbolizando en negativo los hechos y acontecimientos de la vida, para generar una sensación de caos y de que nada funciona para ofrecer a continuación, como salida, un régimen cuartelario de mano dura contra la heterodoxia: base de todas las dictaduras.
Tener miedo es una necesidad humana para valorar lo absurdo de asumir determinados riesgos. Todos tenemos miedos, algunos inverosímiles, que enfrentamos con racionalidad para que no nos dominen. Reflexionar sobre el origen y el sentido de los miedos que nos inoculan los seres perversos y los poderosos, es el mejor antídoto para no caer en sus garras. ¡Que no se te vaya de ojo!