Un ministro israelí propone asesinar a cuarenta palestinos cada noche y la comunidad internacional responde con más silencio que sanciones. Esta semana en nuestro resumen internacional: Gaza, Cisjordania y las contradicciones de una tregua que sobre el terreno parece no existir.
En este episodio analizamos las declaraciones de Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, quien llamó a aplicar una cuota de muerte y dijo que los gazatíes no merecen vivir. Su discurso desató reacciones, incluso entre aliados tradicionales: la senadora estadounidense Jacky Rosen exigió su renuncia, mientras Irán pidió conservar sus palabras para un futuro juicio. Paralelamente, el enviado de Washington, Jared Kushner, se reunió con Hamás en El Cairo, pero el primer ministro Netanyahu mantiene su rechazo a la hoja de ruta de paz.
La realidad en el terreno siguió marcada por la violencia. Un ataque israelí contra una cafetería en Gaza dejó al menos seis muertos, entre ellos un menor. Días después, bombardeos contra la jefatura de policía y el campamento de Nuseirat mataron a una decena de personas, incluida una niña de trece años. El ejército israelí, además, admitió por primera vez haber disparado contra el auto donde viajaba Hind Rajab, la niña de cinco años asesinada en 2024.
En materia de rendición de cuentas, Turquía presentó una solicitud de alerta roja ante Interpol contra Netanyahu por genocidio y crímenes de lesa humanidad. Al mismo tiempo, Estados Unidos sancionó a la presidenta de la Corte Penal Internacional por investigar crímenes de guerra israelíes. La impunidad se institucionaliza, mientras la expansión de asentamientos avanza en Cisjordania: se lanzó una licitación para más de mil doscientas viviendas en el proyecto E uno, y Human Rights Watch denunció que la violencia de los colonos está armada y financiada por el Estado.
La crisis humanitaria alcanza niveles extremos. Solo el tres por ciento de las tierras agrícolas de Gaza sigue accesible, más de mil doscientas personas han muerto desde el inicio de la tregua y la mitad de la población carece de saneamiento básico. Mientras tanto, las condenas internacionales se multiplican, pero aún no se traducen en medidas concretas.
Cerramos con un giro inesperado: Colombia decidió reanudar la venta de carbón a Israel y reconoció la soberanía israelí sobre el Golán, un cambio que el expresidente Gustavo Petro calificó como un aplauso al genocidio. La semana deja una paradoja brutal: se habla de desarme, pero también se abren nuevas puertas a la complicidad.
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