En las heladas tierras de Groenlandia, donde solo los más fuertes sobrevivían, nació Freydís Eiríksdóttir, una mujer cuyo nombre quedaría marcado en la historia no por la gloria, sino por la sangre y el terror que dejó a su paso. Hija del legendario Erik el Rojo y hermana de Leif Erikson, Freydís no estaba dispuesta a vivir a la sombra de los hombres de su linaje. No quería ser solo una hija o una hermana. Quería ser una conquistadora. Quería ser temida. Cuando su hermano Leif exploró y reclamó Vinland, un territorio desconocido al otro lado del océano, Freydís supo que ese sería su campo de batalla. Pero a diferencia de Leif, que veía en esas tierras una oportunidad de exploración y asentamiento, ella vio algo más: poder. Vinland debía ser suya, y nadie, absolutamente nadie, se interpondría en su camino.