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Las madres vienen en todo tipo de paquetes.
Algunas expresan su amor con manos llenas de harina y el aroma de algo caliente en el horno.
Otras, con risas en el patio, rompecabezas sobre la mesa y rodillas manchadas del verde del césped.
Otras, con voces firmes, límites claros y una fuerza constante.
A primera vista pueden parecer distintas: tiernas o fuertes, juguetonas o serias.
Pero bajo todo eso hay un mismo instinto sagrado: protección.
Una madre protege.
Por eso a menudo la imaginamos como una mamá osa: feroz cuando es necesario, tierna cuando es posible. Fuerte para soportar la tormenta, suave para sostenernos cuando caemos.
Hay algo casi divino en la maternidad. Las madres parecen saberlo todo, sentirlo todo, protegerlo todo. Luchan batallas que no vemos y cargan preocupaciones que nunca comprendemos por completo.
Con el tiempo, quien nos cargó en brazos se convierte en el silencio sabio de la experiencia. La mujer que soportó berrinches, noches sin dormir y tormentas adolescentes se convierte en la voz firme a la que acudimos cuando la vida se vuelve incierta.
Hoy no es el Día de las Madres, pero la gratitud no necesita un calendario.
A las madres de toda cultura, temperamento e historia: GRACIAS!
Y sí, mi madre fue una de esas. 💜
By Berta P. WeyenbergLas madres vienen en todo tipo de paquetes.
Algunas expresan su amor con manos llenas de harina y el aroma de algo caliente en el horno.
Otras, con risas en el patio, rompecabezas sobre la mesa y rodillas manchadas del verde del césped.
Otras, con voces firmes, límites claros y una fuerza constante.
A primera vista pueden parecer distintas: tiernas o fuertes, juguetonas o serias.
Pero bajo todo eso hay un mismo instinto sagrado: protección.
Una madre protege.
Por eso a menudo la imaginamos como una mamá osa: feroz cuando es necesario, tierna cuando es posible. Fuerte para soportar la tormenta, suave para sostenernos cuando caemos.
Hay algo casi divino en la maternidad. Las madres parecen saberlo todo, sentirlo todo, protegerlo todo. Luchan batallas que no vemos y cargan preocupaciones que nunca comprendemos por completo.
Con el tiempo, quien nos cargó en brazos se convierte en el silencio sabio de la experiencia. La mujer que soportó berrinches, noches sin dormir y tormentas adolescentes se convierte en la voz firme a la que acudimos cuando la vida se vuelve incierta.
Hoy no es el Día de las Madres, pero la gratitud no necesita un calendario.
A las madres de toda cultura, temperamento e historia: GRACIAS!
Y sí, mi madre fue una de esas. 💜