Creo que somos los ángeles caídos de que habla la historia,
alas ennegrecidas por el deseo de amar fuera de los amores
que nos tenían dados antes de ser echados de aquel paraíso.
Nos quieren convencer de haber sido creados
Igual en semejanza de aquel que nos echó,
de quien nos expulsó por ser la enfermedad
y el mal del Universo.
Es por eso que somos como los animales
así de temporarios y de perecederos
con un alma tan solo por el tiempo de estar
y pendientes del hilo que nos dure la vida.
Ya fuimos engañados antes de la caída,
prometiendo la huida hacia la libertad
como si aquel estado fuera nuestra prisión
y alejarnos quisieron diciéndonos mentiras
ocultando a escondidas lo que era verdad.
Y hoy vamos como serpientes
arrastrando la tierra por nuestros corazones
con los ojos cerrados, abriéndolos tan solo
para mirar al cielo de donde provenimos.
No venimos del mar como dicen doctores,
nuestro lugar está entre nubes y vientos,
acompañando en vuelo a ángeles del cielo
pero somos deshechos de seres de una luz
que apagamos por ser deseosos de ser
y brillar por encima de todos los que nos invitaron
hacia este planeta, hacia la soledad
sin alas y sin viento para poder a volar.
Chema Muñoz.