El presidente de la Xunta adelanta las elecciones gallegas al mes de abril. Y lo hace de la mano de su verdadero modelo de partido: el antiespañol PNV. Feijoó está condenado a ligar su destino a dejarnos claro a los gallegos cuál será su herencia política, consolidar una Galicia definitivamente entregada al nacionalismo que, en unos años, inexorablemente, nos llevará al modelo catalán actual, o rearmar una galicia activista contra el modelo cultural nacionalista y defensora de la unidad nacional, de una España de ciudadanos libres e iguales en todo el territorio de la Nación. Es evidente cuál ha sido su camino hasta ahora: asimilar el nacionalismo. Hasta ahora le ha salido bien electoralmente, porque no tenía alternativa. Ahora las hay. Se avecina una campaña interesante y crucial no sólo para Galicia, sino para el conjunto de España.